Mecánica general
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaTaller multimarca en Almería, con el polvo y la calima como parte del trabajo diario. Filtros de aire y de habitáculo, limpieza de radiador y condensador, aire acondicionado con búsqueda de fugas, refrigeración, frenos, distribución, neumáticos, diagnosis y pre-ITV. Presupuesto cerrado antes de abrir el capó y factura con la referencia de cada pieza montada.
Fugas de clima localizadas
Trazador UV y nitrógeno antes de cargar un gramo de gas.
Presupuesto cerrado
Te damos el importe por escrito y no empezamos hasta que lo apruebas.
Garantía por escrito
3 meses o 5.000 km en mano de obra y 2 años en el repuesto.
Intervalos adaptados a la zona
Aquí los filtros no duran lo que dice el libro. Te decimos lo que duran de verdad.
Áreas especializadas
Mecánica y climatización, frenos y rodaje, diagnosis y electrónica, y carrocería. Todo se hace aquí dentro. No mandamos el coche a otro sitio para después revenderte el trabajo de un tercero.
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaSistema de frenado, neumáticos, alineación de dirección y pre-ITV completa.
Ver área completaDiagnosis multimarca, sistema eléctrico, batería, alternador y aire acondicionado.
Ver área completaChapa, pintura, restauración de faros, granizo y gestión de partes con seguros.
Ver área completaServicios del taller
Mantenimiento programado, climatización, refrigeración y las averías que trae el clima seco. Arriba está lo que más nos piden. Si tu problema no aparece, llámanos y te decimos con franqueza si lo cogemos o si te conviene otro taller.
Mantenimiento programado del fabricante con repuestos homologados.
Más sobre revisión y mantenimientoAceites de gama profesional (Castrol, Repsol, Total) y filtros originales.
Más sobre cambio de aceite y filtrosSustitución completa con kit homologado y bomba de agua.
Más sobre correa y cadena de distribuciónDiagnóstico, sustitución y ajuste de kit de embrague y volante bimasa.
Más sobre embraguePastillas, discos, latiguillos y purgado de circuito.
Más sobre frenosMontaje, equilibrado, alineación de dirección y reparación de pinchazos.
Más sobre neumáticos y alineaciónLectura de centralita, borrado de averías y diagnóstico avanzado multimarca.
Más sobre diagnosis electrónicaTest de batería, alternador y motor de arranque. Sustitución en el día.
Más sobre batería y arranqueRecarga de gas, detección de fugas y desinfección del circuito.
Más sobre aire acondicionadoRevisión completa antes de pasar la ITV. Si no pasa, lo arreglamos.
Más sobre pre-itvReparación de golpes, abolladuras y pintado a color con cabina propia.
Más sobre chapa y pinturaServicios destacados
Plan completo según el libro del fabricante. Aceite, filtros y 30 puntos de control.
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Sustitución completa con kit homologado y bomba de agua. Sin sorpresas en el presupuesto.
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Pastillas, discos, latiguillos y purgado completo. Diagnóstico previo siempre.
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Lectura de centralita y módulos. Identificamos la avería antes de tocar nada.
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Montaje, equilibrado y alineación. Trabajamos con Michelin, Bridgestone, Continental, Pirelli.
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Reparación de golpes y pintado a color en cabina propia. Gestión de parte con tu seguro.
Ver detalleCómo trabajamos
Trabajamos con Mann, Mahle, Hengst y Bosch. Y te decimos cuándo el tuyo aguanta otros 5.000 km y cuándo ya no.
Antes de recargar buscamos por dónde se escapa. Recargar sin reparar es pagar dos veces el mismo gas.
Son gases incompatibles y no comparten máquina. Identificamos el que lleva tu coche antes de conectar nada.
Radiador, condensador y su ventilador. Sale mucho más barato limpiarlos a tiempo que cambiarlos.
Original, OEM o equivalente certificado. Te contamos qué cambia en precio y en garantía, y decides tú.
Si trabajas en invernadero o en turnos y no puedes acercarte, recogemos el coche y te lo devolvemos.
Sobre nosotros
Los que atienden el teléfono son los mismos que meten las manos en el motor. Sabemos qué le pasa a un coche que aparca cinco años bajo el sol de esta provincia, porque el nuestro aparca al lado. La norma es sencilla: explicar cada euro y no vender lo que no hace falta.
Hoy el equipo lo forman mecánicos con especialización repartida entre mecánica general, electromecánica y diagnosis, chapa y pintura, y atención al cliente. Llevamos más de 21 años atendiendo a vecinos de Almería, conductores que pasan a diario por la N-340a y flotas de empresas de la zona industrial.
«Lo cierto es que la gente vuelve cuando le explicas las cosas. En nuestro taller hemos visto demasiados clientes asustados por presupuestos hinchados. Por eso aquí, antes de tocar nada, foto del problema, presupuesto cerrado por WhatsApp, y solo cuando dices que sí, abrimos.»
Hay averías que dependen del modelo y otras que dependen del sitio. Aquí manda el sitio. Almería es la zona más árida de Europa, con episodios de calima que dejan el coche cubierto de una arenilla fina y con miles de hectáreas de invernadero moviendo polvo y restos vegetales por el aire. Ese polvo no se queda en la chapa: entra por la rejilla frontal, se mete en el filtro de aire, se pega al condensador del clima y termina en el habitáculo. Y luego el calor, que tiene a la refrigeración y al aire acondicionado trabajando al límite media parte del año.
Lo que sigue no es un catálogo de servicios. Es lo que vemos cada semana en coches de la capital, de El Ejido, de Roquetas de Mar, de Vícar o de Níjar, y lo que nos gustaría que la gente supiera antes de que el aviso llegue en forma de factura.
El manual de tu coche se escribió para un clima medio europeo. Puede poner 30.000 km, o «según indicador». Con la carretera de los invernaderos, un tramo de tierra hasta la finca y dos o tres calimas al año, ese filtro llega saturado bastante antes.
Un filtro cegado no rompe el motor de golpe. Hace algo más discreto: estrangula la entrada de aire. El motor ajusta la mezcla a lo que entra y compensa como puede, así que acabas con un coche que tira un poco menos y gasta un poco más. Nadie sospecha, porque el cambio es tan gradual que el conductor se acostumbra.
En diésel la cosa se complica. El caudalímetro vive justo detrás del filtro. Si el elemento filtrante está reventado, mal asentado en la caja o alguien lo ha «limpiado» con la pistola de aire —cosa que lo agujerea y no debería hacerse nunca—, el polvo pasa directo al hilo caliente del sensor y a los álabes del turbo. Un caudalímetro sucio da lecturas bajas, la centralita cree que entra menos aire del real y el motor entra en modo degradado en la primera cuesta. Cambiar un caudalímetro cuesta bastante más que un filtro.
Recomendación honesta: aquí conviene mirarlo en cada cambio de aceite, no cambiarlo a ciegas. Se saca en dos minutos y se pone a contraluz. Si pasa luz entre los pliegues, se vuelve a montar y no te cobramos por ello. Si está gris uniforme y apelmazado por arriba, ya no filtra. En coches que salen a diario a caminos de tierra, muchos no pasan de 15.000 km.
Este es un asunto de salud tanto como de mecánica, y es el que más gente se salta. El filtro de habitáculo limpia el aire que respiras dentro del coche. Con polen de invernadero, arena en suspensión y polvo de pistas agrícolas, se satura a una velocidad que sorprende a cualquiera que venga del norte.
Los síntomas se atribuyen casi siempre a otra cosa. La ventilación en velocidad 4 sopla como antes en la 2. Los cristales tardan una eternidad en desempañarse. Hay un olor a cerrado al arrancar. Y quien tiene alergia estornuda dentro del coche más que fuera. Todo eso es el mismo filtro.
Hay otra consecuencia menos evidente: con poco caudal, el evaporador se queda húmedo más tiempo y ahí crece el moho que luego obliga a un tratamiento del circuito de ventilación. Todo por un filtro que cuesta muy poco.
La horquilla orientativa de recambio y montaje va de 20 a 45 €, y hay coches donde se cambia detrás de la guantera en cinco minutos. Si el tuyo es de esos, te enseñamos cómo se hace. Preferimos perder esa venta y que vuelvas por lo importante.
Levanta el capó de un coche con cuatro veranos aquí y alumbra el radiador por detrás. En muchos no se ve la luz: entre las láminas hay costra de polvo compactado, semillas, paja de invernadero e insectos. El condensador del clima, que va por delante, suele estar peor.
El diagnóstico casero no requiere herramienta. Si la temperatura sube en un atasco y baja en cuanto coges velocidad, el problema no es el termostato: no pasa aire por el frontal, y a 90 km/h entra a la fuerza. Con el clima igual: si enfría en carretera y no enfría parado, el condensador no evacúa calor.
Un frontal ciego tiene un efecto en cadena que sale caro. El ventilador arranca antes y trabaja más horas, así que su motor y su resistencia se gastan. La presión de alta del circuito de clima sube porque el gas no consigue condensar, y esa presión la aguanta el compresor. Cuando el compresor se agarrota, la reparación se va a otra liga: hay que cambiarlo, limpiar todo el circuito de virutas metálicas y sustituir el filtro deshidratante y la válvula de expansión.
La limpieza es mantenimiento, no un extra inventado. Se hace con producto específico y presión moderada. Con la hidrolimpiadora a tope se doblan las láminas de aluminio y se empeora: si lo haces en casa, poca presión y desde el lado del motor hacia fuera. Horquilla orientativa: 40 a 90 €.
Empecemos por lo primero, porque genera muchas llamadas. Hay dos refrigerantes en circulación y no son intercambiables. Los coches fabricados hasta aproximadamente 2014-2017, según marca y modelo, llevan R-134a. Después la normativa europea impuso el R-1234yf, que cuesta bastante más y exige otra máquina. Las conexiones son distintas a propósito y hay una pegatina en el vano motor. Si alguien te ofrece cargar tu coche moderno con el gas barato, no vuelvas.
Ahora lo importante: el circuito es estanco. Si le falta gas es porque se escapa, no porque «el gas se gaste». Pierde por las tóricas resecas, por la unión de los latiguillos, por el retén del compresor o por una picadura en el condensador, que aquí recibe arena todo el año. Recargar sin reparar te vale un verano y al siguiente estás igual.
Cómo lo hacemos en el servicio de climatización: se recupera el gas que queda y se pesa, porque esa cifra ya cuenta la mitad de la historia. Se hace vacío y se comprueba si aguanta; si el vacío se pierde, hay fuga grande. Si aguanta, se carga con trazador UV o se presuriza con nitrógeno y se busca con lámpara. Cuando la fuga está localizada se repara, se cambia el filtro deshidratante —que es obligatorio siempre que el circuito ha quedado abierto al aire, porque absorbe humedad y una vez saturado ya no protege— y se carga la cantidad exacta que indica el fabricante, ni un gramo más.
Y aquí la parte que nos resta venta: a veces la recarga sí compensa. Coche de quince años, valor bajo, fuga lenta por una tórica que obliga a desmontar medio salpicadero. Ahí te decimos que reparar no sale a cuenta y decides tú. También pasa lo contrario: gente que viene a «recargar» y lo que tiene es el embrague del compresor que no engancha o un fusible, cosa que se ve con diagnosis. Horquilla orientativa: búsqueda de fugas 40 a 70 €; carga de R-134a 60 a 110 €; carga de R-1234yf 150 a 260 €.
Existe la idea de que el anticongelante es cosa de sitios fríos. Es justo al revés en un sitio como este. Ese líquido hace dos trabajos: baja el punto de congelación, que aquí casi da igual, y sube el punto de ebullición, que aquí lo es todo. Un circuito lleno solo de agua hierve a 100 °C. Con la mezcla correcta de etilenglicol y con el tapón de expansión sano manteniendo presión, ese punto se va bastante por encima de los 120 °C. Ese margen es lo que separa un día normal de una junta de culata.
Rellenar con agua del grifo tiene dos problemas. Diluyes la mezcla y te quedas sin ese margen justo en agosto. Y el agua de aquí es dura: la cal precipita en los conductos estrechos del radiador y del calefactor. Para una emergencia en la cuneta, agua desmineralizada, y luego ven a que se ajuste la concentración.
Tampoco todos los refrigerantes son iguales: hay tecnología orgánica de larga duración y hay híbridos, y el fabricante especifica cuál. Mezclar dos incompatibles puede formar un gel que tapona el circuito.
Y si el nivel baja sin charco en el suelo, no lo dejes correr. Hay pérdidas de refrigerante que evaporan en caliente sin dejar rastro y otras que van hacia dentro. Un olor dulzón en el vano merece una prueba de presión del circuito.
El termostato y la bomba de agua cierran el cuadro. Clavado abierto, el termostato pasa años desapercibido aquí porque nadie echa de menos la calefacción; clavado cerrado, calienta el motor en minutos. La bomba avisa con ruido de rodamiento o con un goteo. Si va movida por la correa de distribución, se cambia con el kit aunque parezca sana: la pieza vale poco comparada con volver a abrir el motor.
A mediodía de julio el asfalto está muchísimo más caliente que el aire, y eso cambia dos cosas en el neumático: la presión y el envejecimiento.
La presión se mide en frío, siempre. Si mides después de cuarenta minutos de autovía verás medio bar de más y, si lo «corriges» sacando aire, te vas a quedar corto cuando el neumático se enfríe. Ir bajo de presión con este calor es la receta clásica del reventón: el flanco flexa más de la cuenta, genera calor y la carcasa acaba cediendo. Con el coche cargado para la playa o con la furgoneta llena, mira la tabla de la tapa del depósito o del montante de la puerta: casi siempre hay una presión distinta para carga.
Y luego está el DOT, los cuatro números del óvalo del flanco: semana y año de fabricación. Aquí importa tanto como el dibujo, porque el sol y el ozono resecan la goma aunque el coche apenas ruede. Vemos neumáticos con 6 mm, aspecto impecable de lejos y diez años encima, llenos de microgrietas en la base de los tacos. Ese neumático agarra en seco y te deja tirado en el primer aguacero de octubre. Criterio práctico: desde los seis años se vigila en cada revisión y hacia los diez se sustituye aunque quede dibujo.
Lo contrario también lo decimos. Si vienes con 4 mm por todo el ancho, sin desgaste irregular y con dos años de goma, no necesitas neumáticos aunque el mostrador de al lado te diga que sí. Necesitas revisar presiones y volver cuando toque. Puedes ver el detalle en neumáticos.
El método es corto de explicar. El coche entra, se mira, te llamamos con el diagnóstico y un importe por escrito, y no se toca una pieza hasta que dices que sí. Si al desmontar aparece algo que no se veía —pasa, sobre todo en clima y en frenos—, se para y se te vuelve a llamar.
Horquillas orientativas para que te hagas una idea antes de llamar. Son eso, orientativas: dependen del modelo, del motor y de si eliges recambio original o equivalente.
Sobre el aceite: el que pide el fabricante, no «uno bueno». VW 504.00 y 507.00, MB 229.51, BMW LL-04, Renault RN0720, PSA B71 2290, con Castrol, Repsol o Total. En un motor con filtro de partículas, montar un aceite que no sea de cenizas bajas es sembrar una avería de DPF.
Un último consejo que no cuesta dinero. Cuando pase una calima gorda y el coche amanezca cubierto de arenilla, dedícale diez minutos: cepilla la rejilla del frontal desde el lado del motor hacia fuera, cambia el filtro de habitáculo si la ventilación va corta, y pon el aire acondicionado unos minutos cada semana en invierno para que el aceite circule y los retenes del compresor no se resequen.
Y si ya llegas tarde para lo del consejo, llámanos o escríbenos por el formulario de contacto. Miramos el coche, te decimos qué tiene y qué cuesta, y si lo que necesitas no compensa repararlo también te lo diremos.
Marcas que atendemos
20 marcas con motores, problemas crónicos y particularidades documentadas. Mantenimiento oficial sin perder garantía.
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Los precios mostrados son rangos orientativos y varían según la marca, el modelo y la complejidad de cada intervención. Confirma el precio de tu vehículo con nuestro equipo comercial.
Para nuestros clientes
Tres servicios que ponemos a tu disposición cuando los necesitas. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones de cada uno.
Paga la reparación en 3 cuotas sin intereses o hasta 12 meses con cuota baja. Aprobación rápida con DNI y tarjeta.
Ver opciones de financiaciónSi tu reparación se alarga y necesitas moverte, disponemos de coche de sustitución. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones al dejar el vehículo.
Cómo funcionaSi no puedes acercarte, recogemos tu coche en tu casa de Almería y te lo devolvemos al terminar. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones del servicio.
Cómo funcionaTrabajos habituales
El cliente notaba pérdida de fuerza tras una calima reciente. Al sacar el filtro estaba saturado de una arenilla fina compactada; se limpió el alojamiento y se montó uno nuevo. El caudalímetro se comprobó con datos en vivo antes de dar por buena la reparación, porque un filtro roto puede haber dejado pasar polvo hasta el sensor sin que se note a simple vista.
Antes de recargar se hizo vacío al circuito para comprobar si aguantaba presión; no aguantó, así que se buscó la fuga con trazador UV en vez de cargar gas a ciegas. Apareció en una tórica del compresor. Se reparó, se cambió el filtro deshidratante obligado por dejar el circuito abierto, y se cargó la cantidad exacta que marca el fabricante.
Ese patrón suele señalar falta de aire en el frontal, no un fallo interno del motor. El radiador y el condensador tenían costra de polvo y restos de vegetación de invernadero entre las láminas. Se limpiaron con producto específico y presión moderada, sin tocar el ventilador, que seguía funcionando bien.
Se descartó primero una fuga externa y se hizo prueba de presión al circuito completo. La pérdida resultó ser una manguera con una grieta que evaporaba en caliente sin dejar rastro en el suelo. Se cambió la manguera y se repuso con la mezcla de refrigerante que especifica el fabricante, no agua sola.
El filtro llevaba tiempo sin cambiarse y estaba apelmazado de polen y polvo. Se cambió, y como el evaporador ya tenía algo de humedad retenida se recomendó un tratamiento del circuito de ventilación, que el cliente decidió dejar para otra visita porque el olor ya había mejorado bastante solo con el filtro.
El desgaste no era el problema: el código DOT del flanco marcaba más de nueve años. Se revisó la base de los tacos y aparecieron microgrietas por el resecado del caucho al sol. Se sustituyeron los dos delanteros, que son los que más carga soportan, y se dejaron los traseros para revisar en la próxima ITV.
Preguntas frecuentes
El intervalo del libro suele ir de 30.000 a 60.000 km, pero está pensado para un uso medio europeo. Si haces caminos de tierra, rodeas invernaderos o el coche ha pasado varias calimas, es normal que llegue saturado mucho antes. Nuestra postura es revisarlo en cada cambio de aceite y decidir con el filtro en la mano, mirándolo a contraluz. Si sigue pasando luz entre los pliegues, se vuelve a montar y no lo cobramos. Hay coches de uso agrícola que no pasan de 15.000 km y coches de ciudad que aguantan el intervalo entero.
Depende de por qué enfría menos, y merece la pena averiguarlo antes de gastar. Si le falta gas es porque hay una fuga, ya que el circuito es estanco y el refrigerante no se consume con el uso. Recargar sin reparar te da una temporada y el verano siguiente estás igual. Además hay causas que no tienen nada que ver con el gas: un condensador cegado por polvo, un ventilador que no arranca, el embrague del compresor que no engancha o un filtro de habitáculo saturado que corta el caudal de aire. Por eso empezamos midiendo presiones y mirando el frontal, no conectando la máquina.
No se pueden mezclar ni sustituir uno por otro. Los vehículos anteriores a la entrada en vigor de la normativa europea sobre gases fluorados llevan R-134a; los homologados después montan R-1234yf, que cuesta bastante más. Hay una pegatina en el vano motor que lo indica y las conexiones de servicio son físicamente distintas para impedir el error. Poner el gas equivocado contamina la instalación del taller y puede dañar el circuito del coche. Si alguien te ofrece cargar un coche reciente con el gas antiguo, es señal de que no deberías dejarle el coche.
Ese patrón concreto apunta casi siempre a falta de aire en el frontal, no a un problema interno del motor. Cuando ruedas, el aire entra a presión por el paragolpes y refrigera aunque el radiador esté sucio; parado, todo depende del ventilador y de que las láminas estén despejadas. Las dos causas habituales son el radiador y el condensador cegados por polvo y restos vegetales, o el ventilador que no arranca cuando debe. Se comprueba en poco rato. Lo que no conviene es esperar: un motor que llega a sobrecalentar puede acabar con la junta de culata dañada.
En una emergencia y para llegar al taller, sí, mejor eso que seguir con el nivel bajo, y a ser posible con agua desmineralizada. Como solución permanente es un mal negocio. El anticongelante no solo evita que el líquido se congele: sube el punto de ebullición, y en verano ese margen es justo lo que impide que el circuito hierva en un atasco. El agua del grifo además deja cal en los conductos estrechos del radiador y del calefactor. Reponer la mezcla correcta cuesta poco; reparar una culata, no.
Casi siempre el filtro de habitáculo saturado, que es de las cosas más baratas del coche y de las que menos se cambian. Cuando se ciega, la ventilación pierde caudal, el desempañado tarda y aparece olor a humedad. Si el filtro lleva mucho tiempo puesto, el evaporador puede haber cogido moho y entonces hace falta además un tratamiento del circuito de ventilación. Empezamos siempre por lo barato: se cambia el filtro, se prueba unos días y solo si el olor sigue se pasa al tratamiento.
En esta provincia es mantenimiento real. Un radiador o un condensador con costra de polvo, semillas e insectos evacúan mucho peor el calor, y eso obliga al ventilador a trabajar más horas y sube la presión del circuito de clima. Esa presión la aguanta el compresor, que es la pieza cara de todo el conjunto. Dicho esto, no hace falta hacerlo todos los años en un coche que duerme en garaje y solo hace ciudad. Lo miramos en la revisión y te decimos si toca o si puede esperar.
El dibujo es solo la mitad del asunto. En el flanco hay un código DOT de cuatro cifras: semana y año de fabricación. El sol, el calor y el ozono resecan el caucho, y aquí eso va rápido en coches que duermen a la intemperie. A partir de unos seis años conviene revisarlos con atención en cada mantenimiento, buscando microgrietas en la base de los tacos, y en torno a los diez se sustituyen aunque quede goma. Un neumático viejo agarra razonablemente en seco y pierde mucho en el primer agua del otoño.
Siempre en frío, es decir, antes de rodar o después de un par de kilómetros a poca velocidad como mucho. Si mides tras un rato de autovía verás una presión más alta por la dilatación del aire y, si sacas aire para «corregirlo», te quedarás bajo cuando la rueda se enfríe. Y bajo de presión con asfalto muy caliente es la combinación que revienta flancos. Consulta la tabla del montante de la puerta o de la tapa del depósito, porque suele haber un valor distinto para coche cargado.
Cerrado de verdad. Miramos el coche, te llamamos con el diagnóstico y te pasamos el importe por escrito antes de tocar nada. Si al desmontar aparece algo que no se podía ver desde fuera, se detiene el trabajo y te llamamos otra vez para que decidas. Nunca vas a encontrar en la factura una partida que no hayas aprobado antes por teléfono o por escrito. Y la factura sale con la referencia de cada pieza montada, para que puedas comprobar qué se puso.
Para una reparación puntual pequeña, probablemente no compense el desplazamiento y te merezca más la pena resolverlo cerca de casa; te lo diremos si nos llamas. Para trabajos de clima, refrigeración o distribución sí suele salir a cuenta, porque el coche se queda un día y el ahorro pesa más que el viaje. Si te encaja, podemos recoger el coche y devolvértelo, que es lo habitual con gente que trabaja por turnos o en invernadero. Tenemos páginas específicas para cada zona con los accesos y los tiempos aproximados.
Damos por escrito tres meses o 5.000 km en la mano de obra y la garantía legal de dos años en el repuesto, que es la que marca la ley para bienes de consumo. Cubre el fallo de la pieza montada y el trabajo asociado. No cubre lo que se estropee por un uso distinto del previsto, ni la avería de un componente que ya te advertimos que estaba al límite y decidiste no cambiar. Esas advertencias las dejamos anotadas en la orden de reparación precisamente para que no haya discusión después.
Pide tu presupuesto
Mándanos foto de la avería o explica el síntoma. Te confirmamos si es algo que podemos resolver, te damos rango orientativo y, si quieres, hueco para esta misma semana.
Zonas que atendemos
Cubrimos 8 zonas de Almería y alrededores con landings dedicadas para las 5 poblaciones de mayor demanda. Recogida y entrega a domicilio disponible; consúltanos las condiciones.
Roquetas de Mar
22 km
Roquetas de Mar es uno de los municipios más poblados de la provincia, con una mezcla de familias residentes, trabajadores del sector agrícola de los invernaderos y una fuerte estacionalidad turística en verano que multiplica el uso del coche.
Ver servicio →El Ejido
32 km
El Ejido es el corazón de la agricultura intensiva almeriense.
Ver servicio →Huércal de Almería
6 km
Huércal de Almería es un municipio dormitorio en plena expansión, pegado a la capital.
Ver servicio →Níjar
30 km
El municipio de Níjar es muy extenso, con el casco histórico alfarero y numerosas pedanías agrícolas y turísticas del Parque Natural de Cabo de Gata.
Ver servicio →Vícar
18 km
Vícar es un municipio joven y en crecimiento, con núcleos como La Gangosa muy poblados.
Ver servicio →